Tom Mot empezó con una máquina de coser, rollos de algodón y una queja: la ropa interior para hombre en México era aburrida, se deformaba a la tercera lavada y nadie la diseñaba pensando en el que la usa todo el día.
Así que hicimos la nuestra. Corte ajustado, costuras planas, elástico que no se rinde y una cintura roja que dice quiénes somos sin gritar. Primero para nosotros y nuestros amigos de ruta. Después para todos los que querían lo mismo: comodidad sin renunciar a la actitud.